Declaración mayo de 2002

Documento elaborado y aprobado por la Mesa Directiva y el plenario de la Academia Nacional de Educación.

La crisis política, económica y social argentina, se refleja especialmente en la televisión actual, y se manifiesta en la creciente baja de calidad de los contenidos de sus pantallas. En ellas un lenguaje degradante enmarca la frivolidad como eje del esparcimiento, con programas que, so pretexto de entretener, ponen en relieve aspectos negativos de las relaciones humanas, en especial las derivadas de la violencia y de la trivialización del sexo. Asi presentan conflictos, algunos evidentemente artificiales, cuyo análisis y discusión culminan en conclusiones carentes de todo sustento y valor. En materia informativa, es llamativo que la respetable función periodística adquiera, en muchos casos, aspectos de show mediático, con participación de algunos personajes y mecanismos de búsqueda y calificación de situaciones, con discutible objetividad y falta del debido rigor profesional. Los televidentes quedan huérfanos del valioso aporte orientador educativo que un medio tan importante como la televisión podría brindarles, con información equilibrada y profesional, en momentos en que graves acontecimientos sacuden al país.

Por oposición, carecen nuestras pantallas, en general, de la difusión y referencia a los aportes conceptuales, tanto del país como del exterior que, en materia cultural y educativa, forman parte de la savia rehabilitadora de las sociedades en crisis.

Es unánime la preocupación de los integrantes de la Academia Nacional de Educación, ya expresada en varias oportunidades, frente a las circunstancias señaladas, pues ellas, directa o indirectamente, coadyuvan a agravar los problemas y debilitan la educación general, ante la falta de difusión y promoción en nuestros medios audiovisuales, de los valores y principios que deberían ser las bases de la reconstrucción social.